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martes, 18 de septiembre de 2012

Ha muerto Santiago Carrillo "Marqués de Paracuellos": Carrillo y los documentos de los crímenes de Paracuellos del Jarama

Sin duda alguna, uno de los efectos colaterales de la Memoria Histórica ha sido el refrescar la memoria, dicho sea de paso, de la actuación criminal de Santiago Carrillo durante la Guerra Civil Española. La falta de memoria de la actual Democracia española produjo una amnesia, un poco selectiva, sobre el personaje en cuestión durante más de veinte años. Afortunadamente, Carrillo que empezó como héroe de la Transición acabará sus días como el criminal de Paracuellos del Jarama. Hace un par de años, en un programa de Antena 3, se debatía sobre esto de la Memoria Histórica, allí se entrevistó a un vecino de Monesterio y de Madrid, veterano abogado, llamado José Luis Rodríguez Viñals. Pero en la mesa de la tertulia estaba entre otros Santiago Carrillo. Entonces un contertuliano, el catedrático e historiador Fernando García de Cortazar hizo sutilmente una alusión a los crímenes de la Guerra Civil. Sutilmente dijo que de eso sabía mucho don Santiago. Al poco tiempo el «Marqués de Paracuellos» -tal como denomina Federico Jiménez Losantos a Carrillo- desapareció del plató. El presentador disculpó a la audiencia de que el señor Carrillo se había ido porque estaba indispuesto. Eso es la mala conciencia, y también la cobardía por no asumir los miles de asesinatos y ejecuciones en Paracuellos del Jarama en aquel noviembre de 1936. Uno de cuyo responsables es Santiago Carrillo, Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid en 1936 representante de las Juventudes Socialistas Unificadas.
Como los dirigentes rojos eran muy cínicos, cuando se constituyó la Junta de Defensa de Madrid, se informó desde la prensa que se creaba como «garantía de sus habitantes». Así lo anunció el diario El Sol del 8 de noviembre de 1936. Los primeros que supieron de esta garantía eran los presos políticos encarcelados sin mandamiento judicial, muchos de los cuales fueron fusilados. Los negacionistas de los crímenes de Santiago Carrillo aseveran que este héroe no es responsable de nada y que es muy bueno. Esto no es lo que decía un compañero suyo de fechoría, un comunista que había pasado por todo el espectro político de la izquierda, llamado Ramón Torrecilla Guijarro. El 3 de noviembre de 1939 firmó una declaración en la que daba todo lujo de detalle del entramado institucional que llevó a cabo las sacas de las cárceles y el asesinato de millares de personas. Fue designado directamente por Santiago Carrillo para ser vocal del llamado «Consejo de la Dirección General de Seguridad». En este organismo había representantes de la FAI, del PCE, de la CNT, de la UGT, y de las Juventudes Socialistas.
Ramón Torrecilla recibía órdenes de Segundo Serrano Poncela, Delegado de Orden Público y antiguo redactor del diario Claridad, periódico del ala más radical del PSOE. Según la declaración de Ramón Torrecilla, «Serrano Poncela tenía que ir diariamente a despachar con el Consejero de Orden Público en la Junta de Defensa, Santiago Carrillo. Además, Santiago Carrillo iba con frecuencia a conferencia con Serrano Poncela. Se llevaba en la Dirección de Seguridad un libro registro de expediciones de presos para asesinarlos. Calcula el declarante que fueron alrededor de 20 a 25 las efectuadas; de ellas, cuatro de la Cárcel Modelo, cuatro o cinco de la de San Antón, seis a ocho de la de Polier, y seis a ocho de la de Ventas. Le parece que de la Cárcel Modelo se extraerían para matar alrededor de mil quinientos presos».
El procedimiento que seguían estos criminales para la selección de los posibles fusilados lo inauguraron en la Cárcel Modelo de Madrid en la noche del 7 de noviembre de 1936: «El dicente y sus cinco compañeros se encaminaron seguidamente al fichero de presos y pasaron varias horas apartando las fichas, según la profesión de los presos, en los cuatro grupos siguientes: 1º Militares, 2º Hombres de carreras y aristócratas. 3º Obreros. 4º Personas cuya profesión no constaba». Esto era la legalidad republicana, la legalidad del crimen y del asesinato. Esto lo cuenta uno de los responsables, camarada de Santiago Carrillo. Sorprende pasado más de medio año tras la finalización de la Guerra Civil, el criminal Ramón Torrecilla Guijarro no había sido enjuiciado por estas actuaciones, pero sí otras menos graves: «Estuvo en libertad durante varios meses después de liberado Madrid hasta que el 9 de agosto último fue detenido con otros correligionarios por atribuírsele actuales actividades comunistas. Sobre estas supuestas actividades políticas ha sido interrogado por un Juez, pero no lo ha sido, hasta ahora sobre su actuación en la dominación roja».
Aquí están los documentos: La hoja número 1, la hoja número 2, la hoja número 3, la hoja número 4, y la hoja número 5. Se puede constatar que sí existen papeles que atestiguan que Santiago Carrillo fue el máximo responsable de esos crímenes.