Consiga un ejemplar de la segunda edición del libro "República y Guerra Civil en Monesterio"

lunes, 17 de agosto de 2009

El adoctrinamiento «pro soviético» en 1936 a los jornaleros de Badajoz.

Sin duda alguna, la revolución desatada en 1936 de tinte marxista en la provincia de Badajoz no surgió de la nada. Existían poderosos medios de adoctrinamiento de la clase obrera por la cual ésta tenía la base necesaria para perpetrarla. Actualmente, todavía algunos defienden contra viento y marea que los sucesos que tuvieron lugar en 1936 (asesinatos, robos, incendios) antes de la llegada de las tropas africanas fueron fruto del analfabetismo. Defienden esta tesis, infundada, como una eximente a esos delitos, o incluso para restarle, en la actualidad, importancia. Sin embargo, existen suficientes documentos de la época que permiten destruir esas falsas tesis. Las organizaciones locales socialistas principalmente eran correa de transmisión de la revolución, y eran las que preparan todo en el plano local. Pero el adoctrinamiento más inmediato se hacía a través de la prensa. Un medio de propaganda era el diario Claridad, órgano del ala más radical del Partido Socialista. En este periódico escribía Margarita Nelken, personaje que tiene en Monesterio una calle, y que desde este blog se ha pedido su retirada. En los primeros meses de 1936, la inefable Margarita Nelken escribió en Claridad una serie de artículos titulados «Cómo se vive en la Unión Soviética». Ensalzaba «las bondades» por decirlo así, del Régimen Soviético en el terreno económico. Una gran mentira, porque si hubo alguna bondad se hizo con el asesinato de muchas personas. En la edición del 6 de mayo de 1936 de Claridad, Margarita Nelken habló de los koljós en Ucrania. Los koljós eran explotaciones colectivas y según habla Margarita Nelken de aquéllos, la tierra utilizada había sido «incautada» a los contrarrevolucionarios (en España los llamarían «fascista»). Esto es lo que quería Margarita Nelken para España, los koljós, la ruina del país con el hambre siempre al acecho. Pero quienes hicieron la revolución en 1936 pretendían hacer de la Nación una «gran granja colectiva» al estilo de las que existían en la URSS. Afortunadamente perdieron la Guerra Civil y Margarita Nelken salió de España y no volvió más. Pero muchos obreros que fueron engañados por estos sujetos se quedaron en España bajo tierra defendiendo las ideas envenenadas por sus líderes políticos que huyeron del país, no antes sin llevarse todo lo robado «en nombre de la legalidad republicana».