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miércoles, 14 de abril de 2010

La esquizofrenia de la izquierda española: El franquismo contra el franquismo

En 1951 el Jefe del Estado, Francisco Franco nombró a Antonio Iturmendi Bañales Ministro de Justicia. En 1962 Antonio Iturmendi Bañales, Ministro de Justicia, de acuerdo con el Estatuto del Ministerio Fiscal vigente en esa fecha, designó Abogado Fiscal de la Audiencia Territorial de Barcelona a Carlos Jiménez Villarejo. En 2010 Carlos Jiménez Villarejo participa en un acto de los sindicatos CCOO y UGT en apoyo a Garzón por éste presente sentar en el banquillo al General Franco y a su camarilla. En un país normal el resultado del silogismo sería que Carlos Jiménez Villarejo es igual a Francisco Franco. No es así. Esto es lo que ocurre cuando se destapa el tarro de las esencias que es la Memoria Histórica. Los que más tenían que estar callados por haber sido acusadores públicos durante el franquismo ahora vienen repartiendo carnets de demócratas al por mayor y calificando de «cómplices hasta el último día de las torturas» a los jueces que cumplen con las leyes. Pues cuando tomó posesión como Fiscal en 1962 no dijo nada de que en España hubiese torturas.
El que fuera Fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, famoso luchador antifranquista (retrospectivo) como es público y notorio, fue nombrado según la Orden del Ministerio de Justicia de 28 de febrero de 1962 (Boletín Oficial del Estado del 31 de marzo) Abogado Fiscal de entrada de la Audiencia Territorial de Barcelona con el sueldo de 32.280 pesetas (un buen sueldo, como el de 10 o 15 jornaleros extremeños juntos) En aquel entonces, Jiménez Villarejo, que juró los Principios Fundamentales del Movimiento como todo funcionario público, no movió ni una pestaña para juzgar al entonces Jefe del Estado, que estaba vivo y coleando. Es como otro documento extraído del Boletín Oficial del Estado, del 20 de febrero de 1965, el Decreto 272/1965 que concedió la Gran Cruz de Raimundo de Peñafort al entonces Presidente de la Audiencia Territorial de Valencia, antepasado del actual Fiscal General del Estado, y curiosamente llamado igual: Cándido Conde Pumpido. Cualquier psiquiatra definiría el diagnóstico de la izquierda española de esquizofrénica y bipolar.