![]() |
| Pinche en la imagen para ampliarla |
La historiografía contemporánea progre de nuestro país tiene por misión edulcorar los avances legislativos de la II República y añadir así mismo que el espíritu de los partidos izquierdistas era el avance en derechos y libertades. No en vano, los desmemoriados de la Desmemoria Histórica siempre califican a los a los suyos como «defensores de la libertad y de la democracia». Hasta esta frase es todo un compendio de la propaganda actual. Sin embargo, la Historia, que se construye con pruebas y fuentes contradice que esas fuerzas progresistas lo fueran. Qué defendían los derechos y libertades los milicianos del Frente Popular sólo es una entelequia admitida por quienes tienen que justificar el cobro de las subvenciones. Uno de los puntos fuerte de la mitología progre es que los partidos proletarios promovieron la igualdad de la mujer e impulsaron sus derechos. Ciertamente se reconocieron algunos derechos, algunas veces a regañadientes, pero el estudio de sus documentos contradice la promoción de esos avances. Este documento no se estudia en la Universidad ni tampoco en los institutos de Educación Secundaria. ¿Para qué, dirán algunos pardillos? Este documento fue intervenido a un miliciano que actuaba en Toledo, precisamente una semana antes de la liberación de su Alcázar. Está expedido por el Comité de Milicias y Defensa de la ciudad de Toledo el 21 de septiembre de 1936. Los sellos sindicales sirven para avalar el recibo que tiene el breve pero impactante fin: «Vale por seis porvos con la Lola» y «No se puede transferir». Así de delicados eran los defensores de la libertad y de la democracia. No eran graciosos, eran soeces. Para ser efectivos necesitaban estos alicientes que explican a la perfección de que fueran inexorablemente vencidos.
PD. Sobre este documento, Pío Moa escribió un artículo muy interesante en 2003.
PD. Sobre este documento, Pío Moa escribió un artículo muy interesante en 2003.
